y la danza
Estaba en mi clase de pilates cuando las vi. Sobre el banco del vestuario, descansaban un par de zapatillas de ballet. Pertenecían a alguien de la clase de ballet que se da en el mismo centro. No sé por qué, pero me detuve a mirarlas. De ahí nace este artículo: de la curiosidad de entender qué hay detrás de estas zapatillas de satén y qué historia encierran.
La zapatilla de ballet nació en los escenarios del siglo XIX con un propósito muy concreto: crear la ilusión de que una bailarina podía flotar. Dos siglos después, esa estética ha conquistado las pasarelas, el street style y la cultura popular. Para entender ese viaje, hay que volver al principio. 
y su reinvención
en la moda contemporánea"
I. El ballet antes de las puntas
El ballet nació en las cortes italianas del Renacimiento y viajó a Francia. Fue Luis XIV quien lo institucionalizó definitivamente: en marzo de 1661 fundó la Académie Royale de Danse en París, la primera institución de danza del mundo occidental. El rey, bailarín activo en su juventud y conocido por su papel del Sol en Le Ballet de la Nuit (1653), encargó a trece maestros de danza la tarea de codificar y perfeccionar el arte.¹
Durante los primeros siglos, el ballet era cosa de tacones y corsés. Los bailarines usaban zapatos con alzas similares a los del calzado aristocrático de la época. Este cambio fue gradual: a lo largo del siglo XVIII y con mayor impulso tras la Revolución Francesa, los tacones fueron desapareciendo del escenario.² En su lugar, llegaron zapatillas planas de satén sujetas con cintas, predecesoras directas de las puntas modernas, que, por primera vez, permitían saltar, girar y extender el pie en toda su amplitud. Fue en esas zapatillas planas donde empezó, inadvertidamente, la larga marcha hacia las puntas.³
¹ Encyclopaedia Britannica, entrada "Académie Royale de Danse"; Oxford Reference; Lincoln Kirstein, Movement & Metaphor: Four Centuries of Ballet (Praeger Publishers, 1970).
² Jennifer Homans, Apollo's Angels: A History of Ballet (Random House, 2010); Lincoln Kirstein, Movement & Metaphor: Four Centuries of Ballet (Praeger Publishers, 1970).
³ Ivor Guest, The Romantic Ballet in Paris (Pitman, 1966); Jennifer Homans, Apollo's Angels: A History of Ballet (Random House, 2010).
II. Cronología
- 1796 Londres, King's Theatre
El coreógrafo francés Charles-Louis Didelot estrenó Flore et Zéphire en el King's Theatre de Londres. Para crear una sensación de ingravidez, desarrolló un "sistema de vuelo" o "flying machinery": un sistema de cables y arneses que elevaban a los bailarines y les permitía rozar brevemente el suelo sobre las puntas. Aunque los bailarines no sostenían realmente su peso sobre los dedos, el efecto visual popularizó la idea de ligereza y elevación que más tarde caracterizaría al ballet clásico.
Mary Grace Swift, A Loftier Flight: The Life and Accomplishments of Charles-Louis Didelot (Wesleyan University Press, 1974); Oxford Reference, "Charles-Louis Didelot".
- 1832 París, Ópera de París
El 12 de marzo de 1832, Marie Taglioni protagonizó La Sylphide, coreografiada por su padre, Filippo Taglioni. La obra marcó el inicio del ballet romántico y convirtió el trabajo en puntas en un elemento esencial de la expresión escénica. Las zapatillas que usó Taglioni eran simples zapatillas de satén con suela de cuero, reforzadas mediante costuras a mano en los lados y la punta para mantener su forma, y sujetas al tobillo con cintas. Carecían de soporte interior, por lo que la bailarina acolchaba sus dedos para protegerlos y dependía de la fortaleza de sus pies y tobillos.
Ivor Guest, The Romantic Ballet in Paris (Pitman, 1966); Encyclopaedia Britannica, "Paris Opéra Ballet"; Wikipedia, "Pointe shoe" y "La Sylphide"; Pointe Magazine, "The History of Pointe Shoes"(2020); History Cooperative, "The History of the Pointe Shoe" (2024).
- Década de 1880 Italia y Rusia Imperial.
- Principios del siglo XX Rusia
Anna Pavlova (1881–1931) introdujo modificaciones en sus zapatillas de punta para adaptarlas a la forma de sus pies, reforzando la suela y endureciendo la caja. Aunque estas mejoras fueron criticadas por algunos contemporáneos, terminaron convirtiéndose en la base del diseño moderno de las zapatillas de punta.
Money, K. (1982). Anna Pavlova: Her Life and Art. Knopf.
Cómo se hacen las zapatillas
La fabricación de las zapatillas de punta es un proceso artesanal que requiere alrededor de cincuenta operaciones manuales por unidad. Aunque incorporan numerosos componentes, no existe consenso sobre el número exacto de piezas que las forman. Pese al tiempo y la habilidad necesarios para fabricarlas, pueden desgastarse en una sola actuación: instrumentos de precisión tan sofisticados como efímeros.
Si bien tradicionalmente se han elaborado con cartón, tela y cola, los avances tecnológicos han permitido desarrollar modelos sintéticos más duraderos. Aun así, muchas bailarinas continúan prefiriendo las versiones clásicas por su respuesta táctil.
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La estética del ballet y la moda
La estética del ballet lleva décadas filtrándose en la industria de la moda, pero fue a partir de 2022 cuando el movimiento "Balletcore" comenzó a ganar impulso con faldas de tul, tonos suaves y bailarinas como piezas cotidianas. En 2024 y 2025, la explosión fue total.
Casas como Miu Miu, Simone Rocha, Ferragamo, Dior y Valentino lideraron la tendencia en pasarelas, reimaginando la estética clásica con detalles modernos: correas cruzadas, acabados metalizados y texturas satinadas.
La tendencia se constituye en tres grandes familias:
- Bailarinas clásicas. Planas, de satén o cuero, con cinta al tobillo. Un básico de temporada que nunca desaparece.
- Ballet sneakers. La fusión más viral de 2024–2025: suela deportiva con estética de bailarina. Simone Rocha y la colaboración Sandy Liang × Salomon figuran entre sus principales impulsoras.
- Calzado de colección. La versión más exclusiva de la tendencia: materiales como ante, satén y cuero metalizado trabajados con acabado artesanal y a precio de lujo.
En la primavera de 2026, las bailarinas siguen siendo una de las piezas más buscadas de temporada. Su éxito tiene una explicación sencilla: son cómodas, son planas y llevan consigo toda la carga estética del ballet: elegancia, ligereza y feminidad.
De puntillas hasta la calle
De los arneses del siglo XVIII al street style de 2026 y de las zapatillas de satén cosidas a mano a las ballet sneakers de diseñador, la historia de este calzado es, en el fondo, la historia de cómo la belleza funcional siempre termina encontrando su camino hacia la cultura.
Las grandes casas de zapatillas de ballet
Las marcas más reconocidas de zapatillas de ballet abarcan más de un siglo de historia.
Capezio (Nueva York, 1887) es la más antigua. Freed of London (1929) y Bloch (Australia, 1932) consolidaron la artesanía anglosajona, mientras que Repetto (París, 1947) se convirtió en referente francés.
En Rusia destacan dos marcas: Grishko, empresa familiar fundada en Moscú en 1988, y Russian Pointe, surgida de los propios talleres del Teatro Bolshoi con un origen directamente ligado a la élite del ballet ruso. Ambas abastecen al Bolshoi (Moscú) y el Mariinsky (San Petersburgo), los dos teatros de ballet más prestigiosos del país, con compañías de fama mundial y siglos de historia.
La más reciente, Gaynor Minden (EE. UU., 1993), destaca por usar materiales sintéticos de mayor durabilidad.
Muy interesante.¡Gracias!
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